El obstáculo principal para llegar a decir si es aprender a
decir no de la manera adecuada.
A menudo nos resulta difícil decir no cuando queremos
hacerlo, y sabemos que deberíamos. O lo decimos de forma que frena el acuerdo y
destruye las relaciones.
Cedemos a las exigencias inapropiadas, a la injusticia y
hasta al abuso, o nos embarcamos en una lucha destructiva donde todos perdemos.
Para salir de la trampa, ha optado por lo que él denomina el
NO POSITIVO, que a diferencia del no habitual, que empieza con un no y acaba
con otro no, el no positivo empieza por sí y termina también con un sí.
La estructura del no positivo es:
-
Si: descubrir el si interno, determinando las
necesidades y valores personales que habrá que proteger durante la negociación.
-
No: establecer un límite, en base al respecto de
los intereses propios establecidos en el
paso anterior.
-
Sí: allanar el camino para el sí. Proponer una
serie de alternativas que satisfagan las necesidades del primer si abriendo el camino
a la negociación. Se buscan soluciones considerando los deseos de la
contraparte para que ceda a un nuevo acuerdo pese haberle dicho que no a sus
requisitos.
Lo cierto es que el no positivo puede unirnos más al otro,
en una relación más autentica. Pero si no decimos la verdad, aunque sea un no,
tomaremos distancia, porque siempre habrá
algo importante silenciado entre nosotros.
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